Adictos al Drama
Hay personas que parecen vivir en el ojo de un huracán permanente. No importa cuánta calma haya a su alrededor: siempre aparece una crisis, un malentendido que se convierte en catástrofe, una traición, una urgencia, un conflicto. Y lo que más sorprende no es la frecuencia del caos, sino el hecho de que estas personas, en el fondo, parecen necesitarlo. No es que lo buscan conscientemente, no se levantan por la mañana pensando en generar problemas; sin embargo, el drama los sigue a todas partes —o más bien, ellos siguen al drama— con una fidelidad que desafía la lógica.











